domingo, 31 de enero de 2010

El Valencia frustra una gran oportunidad


El Deportivo había caído frente a la Galaxia y el Mallorca la pifió de lo lindo contra el colista. El Valencia tenía la oportunidad de dar un zarpazo muy resaltable de cara a conseguir su pasaporte para la Champions. Con una victoria anoche, hubiera quedado a ocho puntos el quinto puesto. Además, las victorias de Barcelona y Madrid obligaban a imitarles para seguir soñando con algún día ser serio aspirante a la liga. Parece imposible encontrar más motivaciones y acicates para salir a por todas hacia la victoria. Pero el Valencia, desde la alineación, decepcionó. La medular conservadora de Marchena y Albelda dejó huérfano de llegada al conjunto valencianista, y los cuatro temibles atacantes che quedaron como meros espectadores de lujo de una primera mitad para olvidar. El Valencia se empequeñece en las grandes citas y es incomprensible. Ayer, el Sevilla carecía de media defensa. El recién llegado lateral Stankevicius pasó a ser central improvisado y Adriano pasó a la derecha cuando su posición es la siniestra. Emery no supo leer la coyuntura y cedió la responsabilidad a un equipo hispalense que sí que pareció entender lo mucho que se cocía en su estadio.

No es que fuera un escandaloso el dominio sevillista. Su juego estuvo más bien basado en colgar balones a Kanouté y Negredo, con su pícara provocación de faltas, y en la habilidad de Navas que parecía todavía mayor siendo replicada por un Bruno insufrible por la izquierda. No fue escandalosamente escandaloso, pero al menos fue. Y desde la esquina en la cual los de Manolo Jiménez forjaron la eliminación copera valencianista del pasado curso llegó el primer tanto de la noche. Negredo la puso en las mallas del que pudo ser su equipo y éste andó a remolque. Eso sí, el primer tiro a puerta no llegaría hasta ocho minutos después del gol local, en el 28. Mal, muy mal.

Y es que, en el Sánchez Pizjuán no se puede salir a medio gas. Eso es así. Si el Sevilla se adelanta, el balón deja de rodar, y su lugar en el piso es ocupado por los guerreros sevillistas, quienes, con vistas a minimizar el tiempo jugado y asegurar la victoria, caen como moscas ante cualquier contacto. No obstante, ésto es lógico. Ya se sabe como se las gastan en Triana. La pérdida de tiempo es su forma de vida. Y los árbitros suelen caer. No fue menos Pérez Lasa, quien se tragó la expulsión por manos de Zokora, y algún que otro típico teatrillo. Todo arte. Todo flamenco andaluz.

Pero lo que no es permisible es que el Valencia entre en su juego. Desde la sentada de Banega, el mejor del partido de la primera vuelta, el Valencia renunció a sus armas y prefirió salir a la guerra.

Cuando reaccionó Emery fue tarde. La entrada de Banega y Zigic por Marchena y Pablo -que estuvo inoperante, por cierto- precedió al error de Albelda en la salida de balón que propició la contra culminada por Negredo, que con una preciosa vaselina marcaba el segundo de la noche al que pudo ser su equipo, y casi sentenciaba el partido.

Y digo casi porque el Valencia si quiere puede. Y cuando quiso, pudo. A partir del segundo gol, sin presión y con mucha necesidad, el ataque valencianista comenzó a carburar y sólo el poste y Palop evitaron que el choque tuviera, como mínimo, emoción hasta el final con el recorte de distancias por parte de los del Turia.

Dicho recorte llegó en el minuto 2 del descuento, gracias al cráneo de David Navarro, demasiado tarde para salvar un choque decepcionante del Valencia. Sí que dio tiempo a que el valencianista Palop ejerciera un absurdo penalti sobre Villa que Pérez Lasa, sin ganas de entrar en historias, no quiso ver.

El Valencia tiró ayer por la borda una oportunidad de oro para acercarse a la Champions. El Sevilla fue mejor en intensidad y en la consciencia de la importancia del partido.

miércoles, 27 de enero de 2010

El Madrid no es un buen padre


Una buena educación paterna es aquélla en la cual, cuando el hijo comete una maldad, el padre le regaña y le insta a que no vuelva a ocurrir. Ésa es la labor que deberían de ejercer los altos cargos de los clubes con sus jugadores.

Estos señores son normalmente de alta edad, experimentados en mil y una batallas de la vida. Son incluso, a veces, ex futbolistas. Son, por tanto, amplios conocedores de las sensaciones que se viven en un terreno de juego, de lo importante que es contar hasta diez, o hasta once o doce, éso es ya según gustos, para evitar que un calentón derive en la tan temida cartulina roja.

En el Real Madrid, club que se hace a sí mismo poseedor de un dudoso título de tradicional gran señorío, clase y deportividad, no sólo no actúan con previsión, sino que cuando su hijo mete la pata hasta el fondo o, en este caso, el brazo, saltan contra el estamento arbitral, contra los comités, el pobre Mtiliga y su nariz rota, y contra quien haga falta.

El asunto es bien fácil. Si en un estadio una persona tira una moneda y no golpea al asistente, no pasa nada. No existe el delito. Si se da el caso de que la misma moneda, alcanza a dicho juez de línea, el estadio se cierra.

Pues lo mismo ocurre aquí. Dense cuenta, que tanto Villa, como Higuaín como Messi, como Silva, Pablo, Cazorla, Forlán, Kaká, o cualquier jugador de esta Liga "de las estrellas", son agarrados cuando ponen la directa hacia la meta rival, pero ninguno, casualidades de la vida, ha roto jamás ningún tabique nasal.

No es agresión, parece no haber intencionalidad. Pero lo que debería hacer el Madrid es recriminarle a Cristiano Ronaldo el haberle destrozado las fosas respiratorias a un contrario. Esa incomprensible protección a su temperamental astro no puede ser sino contraproducente para el conjunto del Estado. Perdón, de la capital.

Programas como Punto Pelota, de Intereconomía, donde se reúnen los más radicales madridistas que no son capaces de reconocer un sólo defecto del club de sus pasiones, no hacen sino exacerbar el antimadridismo. Antimadridismo del que, por cierto, tanto se quejan después.

Deberían agachar la cabeza, pedirle perdón al pobre Mtiliga, y dar gracias al Comité porque de esa acción, el jugador del Málaga salió peor parado. Estará tres semanas de baja, dos jornadas se perderá el jugador blanco, si no dice algo distinto el Comité de Apelación.

Deberían también dar las gracias por no haber inhabilitado a su central Pepe de por vida, y deberían de agradecer al dichoso colegiado que le expulsó por doble amarilla y no por roja directa por la agresión a Ortiz del Almería.

Asimismo, el Madrid debería enseñarle al astro luso, que el Cristiano que desean es aquél que clava un remate a la escuadra de Munúa, aquél que la cuela por la escuadra sin despeinarse su engominado cabello, aquél que hace bicicletas como si fuera fácil. No aquél que agrede a un contrario porque le roban el esférico, ése que suelta el brazo porque no le permiten salir a la contra directo a por su tercer gol, o ese reprimido jugador que no celebra un gol de su equipo porque proviene del rechace de un penalti errado por él mismo.

Tienen a un fenómeno del balompié en nómina, pero de tanto protegerlo, lo están maleducando.

lunes, 25 de enero de 2010

Reparto de sustos en Tenerife

El Valencia se llevó un escueto punto de Santa Cruz de Tenerife, que sabe a poco desde la perspectiva de serio aspirante a Champions que rodea al equipo de Emery, pero que parece hasta exagerado si se contempla en su conjunto el partido de ayer, con un cómputo de ocasiones mayor para el bloque isleño, más motivado y más enchufado desde el minuto 1.

Hasta en dos ocasiones llamó el Tenerife a la puerta del gol con sendos unos contra uno frente a César, que el guardameta vallisoletano, héroe y salvador valencianista, acertó a repeler. Con sólo dos minutos transcurridos, César Sánchez ya había sacado de forma milagrosa un testarazo envenenado en la misma raya de gol.

Se hablaba en la previa de evitar la embestidas iniciales del Tenerife. Los de Oltra suelen comenzar muy intensos los choques, y el Valencia lo sabía. Pero ni así salió centrado el conjunto che. Cuando despertó bien podría ir perdiendo, y por más de un gol además.

Estuvo impreciso en la entrega durante todo el choque, retenía el balón cuando había que ser directo, y era directo cuando había que contener. Además, Nino y sus compañeros, y sobretodo los magníficos centros Juanlu, incomodaban constantemente a la retaguardia valencianista. Bruno como lateral izquierdo circunstancial hace lo que puede, pero no parece suficiente.

Aun así, tuvo opciones para ganar el Valencia. Varias de Silva, espesísimo en la definición, un disparo de Pablo que fregaba el travesaño, y Navarro, cuyo disparo de cabeza se encontraba Sergio Aragoneses de pura fortuna.

Al final, reparto de sustos en el Heliodoro Rodríguez López tinerfeño, y nadie contento. Ni el Tenerife sale del pozo en un partido en el que mereció la victoria, ni el Valencia supo desplegar su temible juego a domicilio. El Madrid y el Barcelona se alejan con sus victorias, y el Sevilla y el Deportivo acechan. Todos ganaron salvo el Mallorca.

lunes, 18 de enero de 2010

El Valencia bombardea al submarino



Banega se sacaba un seco disparo que se estampaba de lleno contra las mallas de Diego López. Corría el minuto 6, y el Valencia ya estaba por delante en el marcador. ¿El Villarreal? Todavía no se había bajado del autobús. Y se podría decir que no lo llegó a hacer en todo el choque. Hasta su único tanto procedió de un regalo de Navidad del conjunto de Emery, cortesía de Alexis y César.

Puede que tuviera algo que ver en esta inoperancia amarilla la expulsión del central Kiko, en la jugada del más que dudoso penalti a Villa, que supuso, además, el 2-0. No obstante, el Valencia fue mejor durante los 90 minutos y mereció la victoria. Pudo ser más abultada, pero el 4-1 final es un premio más que apetitoso para una escuadra ché que ya se encuentra a tres puntos del Real Madrid y aleja a siete puntos de la quinta posición, ocupada por el Deportivo.

Un Silva en plan estelar se mostró omnipresente en una segunda parte en la que metió el tercero para el Valencia; opositó sin éxito para el cuarto al ponerla en el larguero tras rechace de Diego López, además de anotar un gol anulado por fuera de juego, y asistió a Villa para el cuarto, el de verdad, el que no fue derogado por el linier.

La escuadra grogueta creó peligro más a partir de la parsimonia y la apatía de la defensa valencianista, de reminiscencias riazorianas, que en base a su buen juego e ideas en ataque.

Gran partido de Albelda, inconmensurable en sus labores de contención e incluso animado para unirse al ataque. Comenzó en la medular junto a Banega, y acabó el partido acompañándole Marchena, tras los pitidos de la soberana grada en la sustitución del argentino por el sevillano.

Gran Valencia el de anoche, que encadena por primera vez en la temporada dos victorias consecutivas en su feuda y se confirma como la gran alternativa a la "liga de dos".


domingo, 17 de enero de 2010

Al Valencia le salen las cuentas



Al Valencia le salen las cuentas. El Sevilla sigue en caída libre y ayer salió vapuleado del Camp Nou, la Catedral paró el frenético ritmo del Real Madrid, y hoy se darán cita en el Ono Estadi, el Mallorca y el Deportivo, dos rivales directos en la lucha por los puestos europeos. Uno de ellos tendrá que perder, o los dos empatar. Pase lo que pase, el Valencia se frotará las manos.

Las cuentas salen, otro asunto muy distinto será que salgan las cosas esta noche. Al Villarreal le gusta el Mestalla y le agrada su vecino como rival. Y cuando te tienen comida la moral, parece que no hay forma humana, lógica y racional de meterles mano.

Desde que el submarino ha dejado de ser el hermano pequeño del Valencia para convertirse en uno de esos equipos capaces de quitarles el pasaporte para la Liga de Campeones, el equipo del Túria ha sido incapaz de alzarse vencedor frente a él. Mal augurio.

Este año, no obstante, parece ser que las cosas son distintas. El Villarreal no acaba de arrancar tras un lamentable inicio de temporada. Cuenta sus dos últimos choques por empates. Fue incapaz de hacer buena la igualada frente al todopoderoso Barcelona, y pinchó en su propio feudo frente al Almería de Juanma Lillo. Además, el Celta de Vigo, se encargó de evitar que el Villarreal siga en la lucha por la Copa del Rey. En el último minuto, de penalti. Como más duele.

El Valencia también cayó en la competición del k.o. . Sin embargo, esa maravillosa primera parte en Riazor ha de marcar el camino. Olvidar la segunda mitad es necesario. Que juegue Bruno Saltor y no Miguel, vital.

El conjunto de Emery tiene esta noche una prueba importante en casa. Donde las cosas no suelen funcionar tan bien. Donde el equipo no encuentra con facilidad el camino. Donde los rivales le incomodan hasta la desesperación.

De los grandes, tan sólo el Sevilla se ha vuelto del Mestalla a casa con los mismos puntos con los que llegó. Atlético y Barcelona sumaron un punto. Madrid tres. Buenas perspectivas para el Villarreal, a priori. Pero no hay que olvidar que el Valencia es tercero y le aventaja en 12 puntos.

Además estos partidos son distintos a cualquier otro. El año pasado se celebraron tres goles por escuadra, y algún que otro disparo a la madera.

Emery se deja en la grada a Fernandes, flojísimo en el duelo copero, y a los ya habituales descartes de Jordi Alba, Maduro y Baraja, además de Dealbert y el lesionado Del Horno.

Valverde tiene serios problemas para confeccionar una zaga de garantías, y todo indica que el canterano Kiko ocupará el puesto de central junto a Godín.

La suerte está echada, esperemos que además de las cuentas, las cosas salgan. Será a partir de las 21:00 en Mestalla, Valencia CF- Villarreal.